Sismología
Geoquímica
Deformación
Geología
Peligrosidad
Volcanes Argentinos
 

Peligrosidad

La Organización de las Naciones Unidas decidió en su día, solicitar a todos los gobiernos del mundo que se dedicara, en la última década del siglo XX, un esfuerzo extraordinario para poner en marcha investigaciones multidisciplinares, en colaboración entre las naciones, encaminadas a estudiar las causas, paliar los daños y si es posible predecir la ocurrencia de las catástrofes naturales que, con mucha frecuencia, sorprenden y asolan amplias regiones del planeta, ocasionando numerosos muertos y produciendo cuantiosas pérdidas materiales. Ante esta necesidad la ONU reaccionó designando a la década de los 90’s como la Década para la Reducción de Desastres Naturales.

Muchos fenómenos naturales desarrollan una gran cantidad de energía y/o materia que en un momento determinado pueden constituir un auténtico peligro para un lugar. A partir del momento en que estos fenómenos afectan a una población se convierten en Riesgos Naturales. Si además se tiene en cuenta que muchos de estos riesgos se generan de forma súbita o repentina, se añade un mayor grado de incertidumbre sobre el posible efecto que puedan ejercer sobre una población y, aumenta la dificultad para actuar y aportar las ayudas que puedan necesitar las personas afectadas. Los posibles planes de prevención y de respuesta deben contemplar y afrontar adecuadamente estas características. Entre estos riesgos naturales que entrañan más peligro destacan los riesgos asociados a la actividad volcánica y sísmica. En este sentido, una de las zonas del mundo donde los volcanes y la actividad volcánica asociada tienen una mayor interacción con el hombre es América.

Podemos encontrar volcanes activos y potencialmente peligrosos desde México hasta el sur de Chile y Argentina. Esta relación entre los volcanes y el hombre ha estado presente desde las primeras civilizaciones, y en sus tradiciones ya se marcan de manera significativa estos fenómenos. Pero aparte de esta presencia en la cultura, también se ha podido comprobar la interacción catastrófica entre erupciones y hombre. Así podemos citar numerosas erupciones que han afectado de manera significativa la vida de poblaciones e incluso de civilizaciones. Recientemente una de las erupciones más dramáticas fue la que tuvo lugar en Arnedo, Colombia que originó un lahar que produjo más de dos decenas de miles de fallecidos y pérdidas materiales incalculables. Pero sin llegar a este nivel, son numerosos los volcanes que diariamente estás afectando a la vida cotidiana. Entre ellos podríamos citar, a modo de ejemplo, el Popocatépetl, Chinchón, Tacaná o Colima en México, Arenal, Poás, Iraza o Turrialba en Costa Rica, Telica, Cerro Negro o Momotombo en Nicaragua, Tungurahua en Ecuador, Lascar, Villarrica o Llaima en Chile, Copahue, Peteroa, Lanin en Argentina, entre otros.

Estos riesgos volcánicos se estudian y controlan de manera intensiva a través de los numerosos centros de investigación y docencia que hay en torno a cada una de estas zonas de interés, siendo los observatorios y centros similares los encargados de gestionar el seguimiento y control de la actividad volcánica. Podemos encontrar un listado muy completo de estos observatorios y centros en la dirección de internet. Estos centros además tienen la misión en muchos casos de ser un nexo de unión con los respectivos departamentos de Defensa Civil y de informar y educar a la población. La base humana fundamental de estos centros la forman licenciados/as de numerosas especialidades que se incorporan a sus cometidos desde su formación básica universitaria. Así pues, la Universidad es la fuente de formación primaria para este grupo de personas que trabajan en este campo.

 
Grupo GESVA. gesva@gl.fcen.uba.ar Diseño web